Diseñando la escuela: Sacando la ciencia del aula Inspire article

Traducido por Jorge J. Pérez-Maceira. ¿Cómo puede la arquitectura de una escuela influenciar lo que se enseña? Allan Andersen, jefe de estudios (N.T.: la traducción literal: Jefe de Profesores) del Ørestad Gymnasium de Copenhagen, se lo cuenta a Adam Gristwood y Eleanor Hayes.

El festival internacional
“Sience on Stage” hizo un
buen uso de los espacios
abiertos del Ørestad
Gymnasium en 2011

Imagen cortesía de Peter
Junker, Gesamtmetall

Dar un paseo alrededor del impresionante Ørestad Gymnasiumw1 (escuela de secundaria) en Copenhague, Dinamarca, y la escuela te puede parecer bastante inusual. Cuando subes la escalera de madera en espiral que conecta las diferentes partes de la escuela, ves desde arriba a los estudiantes descansando en sillóns de color naranja discutiendo los deberes en las especializadas “zonas de aprendizaje”.

Puede encontrar a un grupo de estudiantes filmando su último proyecto de comunicación, o una clase de ciencias diseccionando ranas en un espacio de trabajo abierto. Tiene pocas aulas tradicionales y ciertamente no existe la oficina del jefe de estudios.

“El diseño del edificio anima a los profesores para organizar lecciones que impliquen más a los estudiantes,” explica Allan Anderson, jefe de estudios de la escuela, “La idea es que los profesores hablen mucho menos y, con suerte, los estudiantes trabajen mucho más, con trabajo más activo, más comunicación y más intercambio de conocimientos.”

En los cuatro años desde la conclusión del edificio, la escuela (cuyos estudiantes están entre los 16-19 años) se ha convertido en la más popular en Dinamarca. Su concepto abraza un tema que pasa por cada clase, desde los medios de comunicación, la comunicación y la cultura (el perfil de la escuela) hasta las lenguas, las matemáticas y la ciencia – que es asunto del diseño físico del edificio. Y es una fórmula que está funcionando.

Los espacios abiertos del
Ørestad Gymnasium
proporcionan muchas
oportunidades para que los
profesores intercambien
ideas en el festival
internacional “Scienge on
Stage” en 2011

Imagen cortesía de Peter
Junker, Gesamtmetall

“Quizás los estudiantes no aprenden más en términos de contenido tradicional, pero aprenden sobre cooperación, expresándose y trabajando con la tecnología,” dice Allan. “Por ejemplo, debido a nuestra presencia en los medios de comunicación, los profesores intentan enseñar ciencia de una manera diferente. Utilizan muchos vídeos y laboratorios virtuales. En vez de los tradicionales cuadernillos experimentales, los estudiantes podrían crear un podcast o desarrollar una campaña publicitaria que trabajando junto con las organizaciones o industrias locales. Muchos de los estudiantes que tienen dificultades escribiendo sobre la ciencia encuentran más fácil hablar sobre ella. La escuela sólo lleva funcionando cuatro años, aunque no puedo probarlo, creo que nuestro estudiantes la dejan con competencias que no obtienen en la misma cantidad en la otras escuelas.”

La enseñanza aprovecha los espacios de trabajo innovadores que pueden ser adaptados según las necesidades de la lección, lo cual puede tener beneficios particulares en las clases de ciencias. “Al contar con una escuela que está construida para permitir a los estudiantes trabajar por su cuenta, tu puedes alejarte de la enseñanza de la ciencia que ven los profesores que demuestran los mismos experimentos que han utilizado durante 30 años, y en su lugar hacer que la ciencia sea más estimulante y práctica,” dice Allan.

Igualmente importante son las interacciones entre profesores y estudiantes en los grandes espacios centrales, más que en los estrechos corredores, y a través de este énfasis en la interdisciplinaridad y la personalización, la escuela se le ha dado un corazón donde las interacciones sociales se han convertido en una parte clave de la educación.

“La idea es que profesores y alumnos tienen que tener interacciones que se separen de las de autoridad hacia la de sus colegas,” explica Allan. “Cuándo saben que hay profesores alrededor que pueden ayudarles con su trabajo, los estudiantes pueden desarrollar responsabilidad hacia su propio aprendizaje.”

Hay planes para construir un espacio más privado para que los profesores “recarguen”, pero el objetivo general de una visión nueva del contenido, la temática, la organización y el aprendizaje se mantiene sin cambios. “La escuela se ha convertido en algo así como un icono”, explica Allan. “En un día escolar, es una experiencia muy emocionante simplemente caminar y ver todo lo que está sucediendo alrededor. En una escuela normal todo lo que sucede es a puerta cerradas, pero aquí se puede ver todo.”

En abril 2011, el Ørestad Gymnasium acogió el festival internacional de la enseñanza “Science on Stage” (N.T.: Ciencia en Acción para España), la red para profesores de ciencia europea (Hayes, 2011). La espectacular arquitectura de la escuela proporcionó un perfecto telón para los deseosos intercambios de ideas entre 350 de los mejores profesores de Europa.

En abril 2013, el siguiente festival internacional “Science on Stage” tendrá lugar en Słubice-Frankfurt (Oder) en la frontera polaco-alemana, con profesores de 27 países compartiendo sus ideas de enseñanza más innovadoras en talleres, en actuaciones en el escenario y la feria de la enseñanza. Cada país será representado por una delegación de profesores seleccionado en un evento nacional.

La participación es gratis para los delegados. Para ser considerado para vuestra delegación nacional, debes contactar con vuestros organizadores nacionales ahora, cuando los acontecimientos de selección ya están empezando en algunos países. También habrá un número limitado de sitios para no-delegados, a los que se les cobrará un coste de inscripción. Ver la página “Science on Stage Europe”w2 para más detalles.

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Institution

Science on Stage

Author(s)

Adam Gristwood estudió política y filosofía en la Universidad de York, Reino Unido, antes de trabajar en acontecimientos y publicaciones, enfocados en la educación, sobre gobierno local, política y ciencia. Desde 2009, ha sido un funcionario de comunicaciones en el “European Molecular Biology Laboratory” (Laboratorio Europeo de Biología Molecular).

Dra Eleanor Hayes es la editor en jefe de Science in School. Estudió zoología en la Universidad de Oxford, Reino Unido, y completo su doctorado en ecología de insectos. Luego paso algún tiempo trabajando en la administración universitaria antes de mudarse a Alemania y al mundo editorial científico en 2001. En 2005, se trasladó al “European Molecular Biology Laboratory” (Laboratorio Europeo de Biología Molecular) para lanzar Science in School.




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