Biodiversidad: una mirada al 2009 Understand article

Traducido por Alejandra Pazo Fernández. Con motivo de la celebración del Año Internacional de la Biodiversidad 2010, Matt Kaplan nos lleva de recorrido por los descubrimientos en biodiversidad más influyentes del año pasado.

Imagen cortesía de Chad
Nelson

La enorme variedad de vida en la Tierra nunca deja de impresionarnos. A pesar de que el mundo está saturado de seres humanos, continúan apareciendo nuevos detalles que nos siguen mostrando que la vida es aun más diversa de lo que creíamos. A veces dichos detalles nos revelan la presencia de nuevas especies, y en otras ocasiones muestran comportamientos o procesos químicos que indican que las relaciones ecológicas son más complejas de lo que nunca habíamos imaginado.

En relación a los descubrimientos de nuevas especies, el año pasado no fue diferente a los de décadas anteriores, y nuevas especies fueron encontradas gracias a la realización de exploraciones intensivas por todo el mundo. Algunos de los estudios se realizaron a la antigua usanza, con investigadores literalmente buscando debajo de las piedras en medio de la selva. Otros proyectos, sin embargo, se llevaron acabo de un modo más moderno, mediante equipos de investigación que utilizan la genética para demostrar que lo que se creía una especie, son, de hecho, dos especies diferentes.

Quizá, una las especies más intrigantes presentadas el año pasado fue un tipo de gusanos descubierto en la costa de California, EEUU, por el equipo de Robert Vrijenhoek, del Acuarium de la Bahía de Monterrey.

Osedax rubiplumus de
ballena

Imagen cortesía de Robert C.
Vrijenhoek, Shannon B.
Johnson & Greg W. Rouse;
fuente: Wikimedia Commons

Hace cinco años, el equipo encontró gusanos mientras manipulaba huesos de ballenas y otros mamíferos de gran tamaño en el fondo oceánico. Se dieron cuenta de que estos gusanos habían colonizado los huesos y absorbían sus nutrientes. Curiosamente, se habían vuelto especialistas en alimentarse de huesos del fondo oceánico.

A primera vista, Vrijenhoek y su equipo supusieron que se trataba sólo de una o dos especies diferentes de gusanos que más o menos realizaban la misma actividad. Dicho número aumentó a cinco en los años siguientes, y en el 2009 ya se contaba con diecisiete. El hecho les hizo pensar que los gusanos debían tener más de un modo de alimentarse de los huesos.

Ninguno de los gusanos presentaba boca o ano. A cambio, todos disponían de un sistema protuberante, parecido a las raíces de las plantas, que introducían en los huesos. Además, también presentaban una serie de estructuras plumosas que los investigadores creyeron que emplearían para respirar.

El modo en que los gusanos extraen los nutrientes de los huesos resulta todavía un misterio, pero muchos de los gusanos descubiertos en el 2009 presentan estructuras corporales que empiezan a sugerir que el fondo oceánico dispone de todo un ecosistema de especies de distintos tamaños y formas que se alimentan de los huesos empleando tácticas diferentes.

Una de las especies que estánayudando a confirmar este punto es un nuevo grupo de gusanos, que en principio parece embebido más bien en el sedimento marino que en el hueso. Solo analizándolo en mayor detalle, el equipo pudo ver que aunque ciertamente estaba anclado al sedimento, disponía de grandes sistemas radiculares que dirigía a fragmentos de huesos enterrados. En efecto, se comportaba como un especialista en alimentarse de fragmentos de huesos, pero su forma difería mucho de la de los gusanos, que aparecían directamente embebidos en los huesos. El equipo espera que posteriores estudios sobre estos gusanos muestren todavía mayor grado de diversidad.

Se requiere más exploración de los gusanos y su comportamiento, pero, de momento, parece que haya todo un mundo de comedores de huesos en las profundidades del océano.

El descubrimiento de nuevas especies no abarca todo el concepto de biodiversidad. Descubrir nuevos modos en que las especies ya conocidas interaccionan entre sí es igualmente importante, y en este sentido, el 2009 fue uno de los años más asombrosos, como reveló una investigación que mostraba que la presencia o ausencia de heces de elefantes juega un importante papel en la biodiversidad.

Rana Microhyla ornata de
Savandurga, India. Estas
ranas también se encuentran
en el estiércol producido por
elefantes

Imagen cortesía de L. Shyamal;
fuente: Wikimedia Commons

En Sri Lanka, los elefantes asiáticos están siendo continuamente expulsados de los bosques y aislados de regiones donde son considerados un problema. Hay que decir que existe gran parte de verdad en esta afirmación, pues los elefantes destruyen fácilmente los árboles de una zona si permanecen en ella el tiempo suficiente. De todos modos, Ahimsa Campos – Arceiz, de la Universidad de Tokio, Japón, mostró el pasado año que a cambio de ello, los elefantes aportaban a su medio ambiente una ayuda pequeña pero importante: amontonaban pilas de heces que proveían hogar a numerosas especies, incluyendo tres tipos de ranas.

Desde hace tiempo es bien sabido que el estiércol producido por muchos mamíferos superiores proporciona un lugar fértil para el crecimiento de plantas y hongos, pero el que sirva de morada a los anfibios… bueno, eso es bastante nuevo.

En la revista Biotropica Campos-Arceiz informó de que en la mayor parte de las pilas de estiércol, junto a las ranas se presentaban otros organismos como escarabajos, termitas, hormigas, serpientes, escorpiones, ciempiés y grillos. Esto sugiere que una simple pila de estiércol de elefante puede conformar un pequeño ecosistema en sí misma. En cambio, cuando el científico examinó el estiércol procedente de otros animales, como por ejemplo, vacas, no encontró los mismos niveles de diversidad.

Campos – Arceiz propone que los anfibios y los insectos podrían avanzar a la par que las poblaciones de elefantes, siguiendo los restos de estiércol, de modo que los elefantes, literalmente, se llevarían su propia biodiversidad allí a donde fuesen.

Del mismo modo que se encuentran nuevas interacciones sociales entre especies bien conocidas, nuevas interacciones químicas se descubren. Con mucha diferencia, la interacción más interesante identificada en el 2009 es la que permite a las algas concentrar estratégicamente defensas antimicrobianas en su superficie, ubicándolas en zonas que requieren una protección extra contra los agentes patógenos.

Imagen cortesía de tswinner /
iStockphoto

En la pasada década, se dilucidó que las algas albergaban compuestos químicos antimicrobianos en su interior. Estos descubrimientos volcaron un considerable interés en las algas como fuentes potenciales de moléculas antibióticas.

Prosiguiendo con los estudios sobre las algas y sus componentes químicos, un equipo de investigadores encabezado por Julia Kubanek, del Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta, EEUU, descubrió que los químicos antimicrobianos no estaban distribuidos uniformemente a lo largo del alga. En lugar de ello, se repartían a modo de parches por toda su superficie. Estos parches también contenían sedimentos y partículas de las que se encontraban flotando en el agua.

Kubanek y sus compañeros declararon el año pasado en “The Proceedings of the National Academy of Sciences”, EEUU, que creían que las algas estaban creando su propia versión de lo que sería una costra. Los científicos opinan que tan pronto el alga recibe un corte, es atacada o erosionada, rezuma carbohidratos cargados de químicos antimicrobianos desde su interior hasta la superficie dañada. Estos químicos previenen al alga de ser infectada y a la pegajosa costra se adhieren partículas flotantes del agua, cubriendo así el área afectada. Este tipo de comportamiento nunca había sido descrito en algas, pero los autores sugieren que puede ejercer una función similar a la de la costra que segregan los pinos cuando reciben un corte.

En la práctica, este hallazgo es relevante para el desarrollo de fármacos que puedan contribuir a la curación de heridas, pero desde una perspectiva ecológica, no resulta más importante que el descubrimiento de gusanos capaces de alimentarse de huesos o de la utilización de los excrementos de elefante como lugar de residencia. Cuando parecía que la biodiversidad en este mundo no podía ser mayor, los investigadores nos prueban que estábamos equivocados.

Agradecimientos

El autor quiere agradecer a los doctores Vrijenhoek, Campos-Arceiz y Kubanek, el que hayan revisado este trabajo y hayan aportado valiosas consideraciones.


Resources

  • Para leer más acerca de los descubrimientos descritos en este artículo, conviene consultar las siguientes publicaciones:
  • Campos-Arceiz A (2009) Shit happens (to be useful)! Use of elephant dung as habitat by amphibians. Biotropica 41: 406-407. doi: 10.1111/j.1744-7429.2009.00525.x
  • Lane AL et al. (2009) Desorption electrospray ionization mass spectrometry reveals surface-mediated antifungal chemical defense of a tropical seaweed. Proceedings of the National Academy of Sciences 106: 7314-7319. doi: 10.1073/pnas.0812020106
  • Vrijenhoek RC, Johnson SB, Rouse GW (2009) A remarkable diversity of bone-eating worms (Osedax; Siboglinidae; Annelida). BMC Biology 7: 1-13. doi: 10.1186/1741-7007-7-74
  • BMC Biology es una revista de acceso libre, de modo que todos los artículos se encuentran disponibles en la red de forma gratuita.
  • Más información en el Año Internacional de la Biodiversidad (International Year of Biodiversity): www.cbd.int
  • Este sitio web incluye un manual para los educadores. La Biodiversidad es Vida (Biodiversity is Life): www.cbd.int/iyb/doc/partners/iyb-waza-manual-en.pdf

Author(s)

Matt Kaplan es un periodista científico profesional, basado en Londres y en Los Ángeles, que normalmente escribe acerca de temas que van desde la paleontología y los parásitos, hasta la virología y la viticultura. Cuando no está pegado a su escritorio, realiza expediciones a tierras salvajes en zonas remotas del mundo. Visita: www.scholarscribe.com
Para este artículo de Science in School, Matt renunció a su común honorario.


Review

Este artículo es muy agradable de leer y probablemente proporcione a la mayoría una nueva visión del concepto “Biodiversidad”. La idea es mostrar que la biodiversidad es con diferencia, más rica de lo que nunca hubiéramos podido imaginar; para probarlo, el autor incluye ejemplos que sorprenderán y entretendrán al lector.

El artículo puede resultar útil para el estudio de la ecología y el análisis del comportamiento y las relaciones entre organismos muy diferentes, sugiriendo modos no habituales de interacción entre ellos y con el ambiente.

El artículo puede ser utilizado para debatir acerca de la biodiversidad y de las diversas formas que ésta puede tomar. Para asegurar que se ha comprendido el tema, algunas de las preguntas podrían ser:

  1. La biodiversidad es un término complejo. Explica tres manifestaciones de biodiversidad y pon un ejemplo a cada una de ellas.
  2. En el artículo se propone que el estiércol de elefante podría convertirse en un pequeño ecosistema. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? Explica los motivos de tu decisión.
  3. Describe una estrategia concreta que ciertas especies de algas han adoptado para defenderse de los patógenos cuando sufren daños.

Michalis Hadjimarcou, Chipre

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