Los Elementos de Asesinar: Una Historia del Veneno,Por John Emsley Inspire article

Traducido por Antonio Gallego. ¿Cuándo un texto de química no es un texto de química? La respuesta a este acertijo la da Los Elementos de Asesinar: Una Historia del Veneno (The Elements of Murder: A History of Poison). Para la mayoría, un libro sobre la toxicidad de los elementos…

El libro proporciona una gran cantidad de información sobre la historia del uso de estos materiales, sobre las concentraciones de metales tóxicos en el cuerpo humano  y en una gran variedad de alimentos y sobre los efectos de esos elementos sobre el organismo. Pero este libro es mucho más que eso.  El trabajo de John Emsley está lleno de curiosas, pequeñas informaciones que encandilarían a los estudiantes más desinteresados del colegio, en la última hora de clase de un soleado mediodía de un viernes. Es una lectura obligada para todo profesor de química que quiera entusiasmar y excitar a sus alumnos y alumnas y que no tenga miedo a apartarse de una enseñanza más ortodoxa de la química.

Esparcidas por todo el libro, hay muchas joyas informativas que serían una delicia para los estudiantes de instituto. Por ejemplo, en la Edad Media, el antimonio se usó como remedio para el estreñimiento. Tragarse las «píldoras eternas» (pequeñas bolas de antimonio) irritaba los intestinos lo suficiente como para que expulsaran todo lo que había en ellos. Las bolas de antimonio se recuperaban entre los excrementos, se lavaban y volvían a usarse. Como nos cuenta Emsley, ¡las bolas se pasaban de una generación a otra! Una historia más reciente se refiere a una sustancia química muy común, que los estudiantes suelen manejar en sus prácticas en el instituto: el sulfato de cobre.

Cuenta el autor la historia de tres chicas canadienses, quinceañeras, que robaron sulfato de cobre en el colegio para envenenar a una compañera, echándole los polvos en una bebida azul. Por suerte, el intento resultó fallido, gracias sobre todo a que siete chicas (¡entre ellas, dos de las envenenadoras!) compartieron la bebida, teniendo que ser tratadas en el hospital local. Las  chicas fueron llevadas a juicio en el 2003. Otra anécdota interesante se refiere al descubrimiento  de una partida de falso whisky escocés. Comparando los niveles de las pequeñas concentraciones de metales en el falso whisky y en el auténtico, no se consiguió la evidencia necesaria. Pero una investigación a fondo de las tapas metálicas de las botellas descubrió el engaño: las tapas del falso whisky contenían cuatro veces más antimonio que las del producto original.

Aunque algunos de los ejemplos de envenenamiento pueden ser conocidos para muchos profesores de ciencias – por ejemplo, el envenenamiento por mercurio de las familias de pescadores de la bahía de Minamata, en Japón; o los restos de arsénico en el pelo de Napoleón – en Los Elementos de  Asesinar  hay muchas otras historias interesantes. Entre ellas está la de los comedores de arsénico de los Alpes Estirios, en Austria: los hombres tomaban trióxido de arsenio en lugar de sal para mejorar su respiración a grandes alturas; y sus esposas lo tomaban para volverse más atractivamente gorditas y de mejillas sonrosadas. En otro ejemplo, Emsley describe cómo el antimonio fue noticia de primera página en el Reino Unido en los 90, cuando se le relacionó con el síndrome de la muerte infantil repentina (SIDS en sus siglas  inglesas). Se sugirió que el óxido de antimonio añadido a las mantas acrílicas de las cunas, como antiignífugo, se transformaba en el gas estibina por acción del hongo Scopulariopsis brevcaulus y que esa estibina era la causa principal del SIDS. Luego se probó que eso era falso.

Echando un vistazo retrospectivo a la historia, Emsley examina el papel de esos cinco elementos en la locura de Isaac Newton, la extraña muerte del rey Carlos II, las muertes de Mozart, Beethoven y Haendel y el envenenamiento del Papa Clemente II; así como el uso del talio por Sadam Hussein. Se dedican capítulos enteros a los prisioneros más famosos del Reino Unido, tales como Graham Young, Florence Maybrick y George Chapman.

También se discute la naturaleza venenosa de algunos otros elementos de la Tabla Periódica: el capítulo final trata de forma breve, pero instructiva, de los elementos bario, berilio, cadmio, cromo, cobre, níquel, potasio, selenio, sodio, telurio y estaño.

El glosario añade un poco más de profundización en el aspecto científico de los venenos; mientras que la bibliografía, clasificada por elementos, orienta bastante a quien desee continuar la investigación.

El autor, John Emsley, antes de  hacerse divulgador de la Ciencia por cuenta propia, estuvo 20 años como investigador y profesor de química en la Residencia del Imperial College, en Londres, y luego en la Univesidad de Cambridge, en el Reino Unido. En 1995 ganó el premio del Libro Científico por «Una Buena Guía Química para el Consumidor: Una guía sin jerga para los Productos Químicos de la Vida Ordinaria». Y en 2002 fue premiado con el Premio de los Escritores de la Sociedad Química Alemana.

Otros libros escritos, sólo o en colaboración, por Emsley incluyen:

  • Emsley J (2004) Vanidad, Vitalidad y Virilidad: Ciencia relacionada con los Productos que Te Encanta Comprar. Oxford, UK: Oxford University Press
  • Emsley J (2003) Los Elementos (Guías de Química de Oxford). Oxford, UK: Oxford University Press
  • Emsley J (2000) El Elemento nº 13: El Sórdido Cuento del Asesinato, el Fuego y el Fósforo. New York, NY, USA: John Wiley & Sons
  • Emsley J (2000) La Impactante Historia del Fósforo: Una Biografía del Elemento del Diablo. Londres, UK: Macmillan
  • Emsley J (1998) Moléculas en una Exposición: Fotos de Materiales Enigmáticos de la Vida Normal. Oxford, UK: Oxford University Press
  • Emsley J, Fell P (1999) ¿Fue Algo que Comiste? Intolerancia a los Alimentos,  Qué la Causa y Cómo Evitarla.  Oxford, UK: Oxford University Press

Datos

Editorial: Oxford University Press
Año de publicación: 2005 (pasta dura) or July 2006 (rústica)
ISBN: 0192805991 (pasta dura) or 0192806009 (rústica)




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